La alergia está considerada como la enfermedad crónica más frecuente, constituyendo una auténtica epidemia no infecciosa en los países desarrollados.

Solamente en el caso de Europa, más de 150 millones de personas padecen algún tipo de alergia.

Una alergia es un tipo de respuesta exagerada  y “equivocada” (reacción de hipersensibilidad) de nuestro sistema inmunitario ante una sustancia inocua, que no es nociva para la mayoría de las personas y con la que estamos en contacto de forma habitual (animales, alimentos, plantas, polvo, etc.). Son procesos crónicos que afectan a la calidad de vida de los pacientes, con unos síntomas que van a depender de la sustancia que lo ocasione. Por ejemplo: asma por ácaros de polvo, rinitis y conjuntivitis por polen, etc.

En el caso de la alergia al polen o polinosis, la estación en la que estamos, primavera, es en la que más plantas liberan polen, que es donde se localizan los alérgenos a los que el paciente se sensibiliza por inhalación, incluso a más de un tipo de polen.

El polen se encuentra disperso en el aire. Una sola planta puede producir miles de granos de polen. Todas las plantas polinizan y, sin embargo, no todas ellas producen polinosis o alergia al polen.

La gravedad de la clínica alérgica depende de los niveles atmosféricos y de la exposición del paciente. Las plantas con los niveles ambientales de polen más altos en esta primavera del 2020 para la Comunidad de Madrid, según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología (SEAIC),  son:

Las gramíneas, que engloban plantas silvestres tipo espiguillas y otras cultivadas como el trigo, el maíz, la cebada, la avena, el centeno, etc. Además de muchas malas hierbas que crecen en los bordes de la carretera.

Las oleáceas como el olivo.

Las pertenecientes al género plantago, en su mayoría plantas herbáceas y algún arbusto.

Aunque las previsiones de intensidad de exposición y síntomas para los alérgicos a pólenes, a nivel nacional, se sitúan entre leve y moderada, depende de la zona de España donde nos situemos.

La Comunidad de Madrid, especialmente el sur, tienen niveles bastante altos sobre todo en pólenes de gramíneas y olivo.

Y, ¿Cómo afecta a los pacientes?, ¿Sus síntomas pueden confundirse con los de Infección por COVID 19?, ¿Cómo podemos estar seguros? ¿Tienen los pacientes alérgicos más riesgo?.

Es lógico que nos surjan todas estas dudas dado el momento tan inédito que vivimos. Por ello nuestra alergóloga la Dra. Tania Ramos García, nos responde con la intención de despejar todas nuestras dudas el respecto.

  1. ¿Cuál es la sintomatología que empieza a aparecer en los pacientes con patologías alérgicas propias de estas fechas?

En el caso de la rinitis o conjuntivitis por polen, los pacientes experimentan picor nasal y en ocasiones de ojos, estornudos repetidos, congestión y secreción nasal acuosa, con ausencia de fiebre.

  1. Dado el momento en el que estamos, con la infección del COVID-19 acechando, ¿Cómo podemos estar seguros que es una sintomatología propia de alergia al polen y no de que nos hemos infectado?

En el caso del Coronavirus, la estadística ha demostrado que los síntomas más habituales son similares a los de una gripe y además progresivos, es decir, fiebre de moderada a intensa, malestar general, tos generalmente sin flemas aunque en ocasiones se asocian flemas y dificultad para respirar. Todo ello se incrementa a medida que pasa el tiempo.

En el caso de la alergia, sobre todo la debida al polen, los síntomas se agravan cuando el paciente se encuentre en el exterior, al aire libre, se alivian rápidamente con la ingesta de antihistamínicos, y no hay fiebre.

En el caso del asma, en el que algunos síntomas nos pueden confundir, como la tos seca o la dificultad para respirar, tampoco tiene por qué haber fiebre y los síntomas remiten fácilmente con broncodilatadores.

En general, el síntoma más evidente que los diferencia, es la ausencia de fiebre en la alergia.

  1. ¿Tienen los pacientes alérgicos más riesgos?

La función de defensa frente al virus del sistema inmunitario de una persona alérgica y de una que no lo sea es la misma según la información que tenemos, por lo que los pacientes alérgicos no tienen más riesgo.

  1. ¿Y en el caso del Asma?

En el caso del asma, hay que tener más precaución, porque la infección por coronavirus si que podría dar lugar a crisis asmáticas de mayor gravedad.

  1. ¿Qué les recomendarías a los pacientes alérgicos?

Lo mismo que a los que no lo son, el uso de mascarillas autofiltrantes FFP2 y FFP3, sobre todo porque protegen tanto de la inhalación de pólenes como de virus, lo que no ocurre con las mascarillas quirúrgicas.

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