El cambio climático, la contaminación y la proliferación de arizónicas y cupresáceas están convirtiendo las alergias al polen en una dolencia cada vez más frecuente en cualquier época del año

Las alergias al polen se han convertido en un problema con una incidencia cada vez menos asociada a la estacionalidad. Mientras que hace años, la mayoría de los procesos alérgicos provocados por el polen se desarrollaban en primavera, en la actualidad son varios los factores que provocan que los meses de invierno también sean complicados para las personas que padecen estas dolencias. Entre ellos, destacan el cambio climático, la contaminación o la proliferación de especies vegetales, como las arizónicas y las cupresáceas, con floración en los meses de enero y febrero.

En el caso de las especies vegetales de pronta floración, destacan las arizónicas – setos de parques, jardines y urbanizaciones- y las cupresáceas, que en España se han multiplicado considerablemente en los últimos años. Esta floración temprana, unida a los efectos de la contaminación que convierten al polen en más agresivo, hace que los problemas de salud asociados a las alergias sean más persistentes e intensos.

Por lo tanto, si sientes picor de nariz y garganta, congestión nasal, estornudos, irritación en los ojos… puede ser ALERGIA al POLEN.