Tener una sonrisa sana es algo que podemos controlar de manera directa siguiendo una serie de pautas o costumbres fáciles de integrar en nuestra rutina diaria. Aplicarlos es fundamental para evitar problemas en dientes y encías.

  • La importancia de un buen cepillado. Hacerlo después de cada comida, con especial atención tras la cena para evitar la acción de la placa bacteriana. Hay que usar una técnica depurada y dedicar el tiempo suficiente.
  • Poner atención al espacio interdental. Hay rincones, como el espacio entre dientes, a los que el cepillo no llega y en los que los restos de comida y la placa tienden a acumularse. Para eliminarlos puedes elegir distintos productos, en función de tus necesidades: hilo dental, cepillo interdental o irrigador bucal.
  • Completar la limpieza con enjuague bucal ya que ayuda a alcanzar espacios totalmente inaccesibles otra manera. A la hora de elegirlo es importante optar por la formulación que más se adapte a las necesidades de nuestros dientes y encías.
  • Seguir una dieta equilibrada y saludable: rica en cereales, frutas y verduras y productos lácteos para que proporcione todos los nutrientes necesarios. Evitar los alimentos especialmente azucarados y el tabaco.
  • Visitar al dentista periódicamente. La recomendación general es hacerlo una vez al año para chequeos y limpiezas, aunque es posible que, en función de las necesidades particulares, el especialista prescriba un ritmo mayor.
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